Mi perro está débil y se tambalea

Mi perro está débil y se tambalea

Mi perro está aletargado y no es él mismo

La mielopatía degenerativa (también llamada radiculomielopatía degenerativa canina o CDRM), es una enfermedad que hace que los nervios de la parte inferior de la columna vertebral dejen de funcionar correctamente. Provoca debilidad, parálisis en las patas traseras e incontinencia (tanto urinaria como fecal), todo lo cual empeora con el tiempo. En algunos casos raros, puede afectar incluso a las patas delanteras. La mielopatía degenerativa no es una enfermedad dolorosa, pero en sus últimas fases tiende a afectar gravemente a la calidad de vida. Lamentablemente, la mayoría de los perros con mielopatía degenerativa acaban perdiendo el control de las patas, la vejiga y los intestinos por completo, y tienen que ser sacrificados. La esperanza de vida media de un perro con mielopatía degenerativa es de 1 a 2 años desde el diagnóstico.

Lamentablemente, no hay forma de curar o detener la progresión de la mielopatía degenerativa. En cambio, su veterinario le ayudará a mantener a su perro feliz, cómodo y con movilidad durante el mayor tiempo posible. Hay muchas cosas que puede hacer en casa para ayudar a su perro, entre ellas:

Es importante mantener los músculos de su perro tan fuertes como sea posible, especialmente sus patas traseras. El ejercicio ligero regular, la fisioterapia y la hidroterapia pueden ser beneficiosos, pero es importante saber que no se ha demostrado que ninguno de ellos mejore los síntomas de la mielopatía degenerativa. Siga siempre los consejos de su veterinario sobre la cantidad de ejercicio que debe realizar su perro, y no se exceda nunca: el ejercicio suele ser mucho más duro y agotador para un perro con mielopatía degenerativa.

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Mi perro no se mueve pero sigue respirando

Las infecciones, las enfermedades y el dolor pueden hacer que su perro esté cansado, apático y sin interés por la comida. Cuando estos síntomas continúan durante más de 24 horas, podrían indicar la presencia de un problema de salud que requiere una visita a nuestro hospital veterinario en Diamond Bar.

Infecciones parasitarias, bacterianas y víricas – Las infecciones que causan el letargo y la falta de apetito van desde un simple caso de tos de las perreras; una enfermedad respiratoria que se trata con antibióticos, hasta infecciones más graves como el moquillo, el parvovirus o la enfermedad del gusano del corazón. Tras los síntomas iniciales de cansancio extremo y falta de apetito, los perros que padecen moquillo y parvovirus presentan también diarrea, secreción ocular y nasal y fiebre. El letargo, la evitación de la comida y la fiebre son también síntomas clásicos de una infección por parásitos del corazón que exigen la atención inmediata de nuestro veterinario de la clínica de urgencias para mascotas.

Enfermedades orgánicas/metabólicas – Las enfermedades del hígado, del corazón, la hipoglucemia y la diabetes harán que su perro deje de comer y duerma en exceso. Los primeros síntomas de posibles problemas cardíacos incluyen rehuir el ejercicio, respiración rápida y pérdida de apetito. Además del letargo y la negativa a comer, los signos de enfermedad hepática son hinchazón abdominal, depresión e ictericia en los ojos. Los perros con diabetes pueden no comer mucho pero beberán cantidades de agua mayores de lo normal. Pueden perder peso, parecer retraídos y tener poca energía para realizar cualquiera de sus actividades de juego favoritas.    Aunque la debilidad y el letargo son los primeros signos de hipoglucemia (bajada de azúcar) en los perros, la hipoglucemia puede no afectar a su apetito tanto como la diabetes o la enfermedad hepática o cardíaca.

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Mi perro está aletargado, no come y vomita

El síndrome de Wobblers (también llamado espondilolistesis), es una enfermedad que puede afectar a cachorros o perros adultos. Desarrollan una marcha inestable debido a la compresión de la médula espinal causada por el estrechamiento del canal vertabral o por la rotura de un disco en el cuello. Esto hace que los ligamentos vertebrales se aflojen y se estiren en exceso (hipertrofia) hasta el punto de no poder tensarse correctamente cuando se necesita fuerza. Las vértebras se malforman, o no se juntan correctamente, lo que ejerce presión sobre la médula espinal causando problemas de marcha y molestias de moderadas a graves.

El rápido crecimiento de los perros de raza grande y la predisposición a las afecciones de las vértebras se consideran factores para el desarrollo de Wobblers. Se desconocen las causas definitivas del síndrome de Wobblers, pero los estudios demuestran que, al igual que otras enfermedades degenerativas de las articulaciones y los ligamentos, podría haber un factor genético (hereditario), una posible sobreestimulación o incluso un desequilibrio nutricional.

Los Gran Daneses y los Doberman Pinchers parecen ser los más afectados y los machos el doble de veces que las hembras. El Wobblers también se ha visto en otras razas: bóxers, Basset Hounds, Bull Mastiffs, San Bernardos, Weimaraners, Labradores Retriever, Pastores Alemanes, Rhodesian Ridgebacks, Dálmatas, Samoyedos, Old English Sheepdogs y Setters Irlandeses. Los síntomas pueden aparecer en los cachorros de gran danés entre los 10 y los 18 meses, aunque es más frecuente entre los 3 y los 9 años de edad.

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Mi perro se tambalea y pierde el equilibrio

Enfermedad vestibular. Una causa muy común para que un perro pierda el equilibrio es la enfermedad vestibular. La enfermedad vestibular es un problema en lo más profundo del oído (oído interno); un perro mayor tiene más probabilidades de desarrollar una enfermedad vestibular que un perro joven.

Cerebro. El cerebro controla la mayor parte de nuestro cuerpo, si desarrolla un problema como una infección, una inflamación, una lesión, una hemorragia, un coágulo de sangre, convulsiones o un tumor cerebral, es probable que su perro desarrolle muchos síntomas, incluida la pérdida de equilibrio. Algunos cachorros nacen tambaleándose debido a un problema en el centro del equilibrio en su cerebro (llamado cerebelo).